Centro Cultural
Montehermoso
Kulturunea


¿Quién se acuerda ya de los refugiados que huyen de las guerras? Es más, ¿quién sabe dónde están esas guerras y qué las produce, y por ende, dónde y cómo viven las personas refugiadas que huyen de ellas? Grandes campañas mediáticas nos estrujan el corazón (o eso pretenden) con imágenes de niños sufriendo y aludiendo a que sólo nuestra aportación económica podrá paliar su sufrimiento. (..) Nunca les va a importar contar hacia fuera la verdad de lo que realmente acontece, porque se deben a un sistema, un “sponsor” y un objetivo definido por un rédito económico calculado. Así es imposible estar ni darse por informado”. (Extraído del blog de Unadikum Refugees).


“Sin refugio” es una exposición de arte político pergeñada por el colectivo de artistas R.E.D.I.L. (Rubén Díaz de Corcuera e Iñaki Larrimbe) aunque la autoría puede considerarse más amplia, pues la muestra se gesta como resultado de una fase previa de laboratorio en la que colabora la ciudadanía, diversos artistas locales y, especialmente, una organización no gubernamental que trabaja en la defensa de los derechos humanos de las personas refugiadas (CEAR-Euskadi).

“Sin refugio” trata directa o indirectamente del grave problema de las migraciones forzadas y de los millones de personas en busca de asilo. Frente a ello, la generalizada anestesia moral de la ciudadanía. Anestesia que tiene su origen, según parece, en una sobre-exposición al horror instada por algunos medios de masas. La cual tiene origen, a su vez, en el floreciente mercado público y privado de la seguridad (nos regalan el miedo para vendernos la seguridad, como reza una certera y popular pintada). La anestesia moral y el cinismo son el subproducto inevitable de este abuso de la imagen. De esto trata, en parte, la exposición.

“Sin refugio” versa también sobre la incapacidad de la imagen para generar compromiso. La indudable piedad que es capaz de suscitar una buena imagen foto-periodística se extingue a la vez que la imagen, vive su misma vida intensa pero efímera. El compromiso es muy diferente de la piedad. Hay tanta diferencia entre compromiso y piedad como la puede haber entre la buena política y la demagogia.

No hay refugio. Para nadie. El público espectador, desde luego, no lo encontrará en ninguna de las obras expuestas en Montehermoso, pendientes buena parte de ellas de colaboración, de finalización, porque como señala la artista cubana Tania Bruguera: “El arte político comparte con aquellos que lo encuentran, no se les impone; se define mientras se hace; es una experiencia, no una imagen” (Declaración de arte político, 2010).

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